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El filo invisible entre la austeridad y la amputación

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En cada crisis vuelve la misma consigna, brutal en su aparente sensatez: “no gastar más de lo que ingresa” . Nadie la cuestionaría en abstracto. La disciplina financiera es condición de supervivencia. Pero aplicada sin un entendimiento profundo del sistema organizacional, se convierte en un bisturí que pocas veces se maneja con la precisión necesaria. Las organizaciones pueden sobrevivir a una crisis sólo para descubrir, poco tiempo después —y si es que toman conciencia—, que quedaron gravemente heridas por recortes aplicados. El “diario del lunes”: gestionar el futuro con la lógica del pasado Muchas decisiones —la mayoría, quizás— se toman bajo un poderoso sesgo: el de valorar el futuro bajo las premisas y conocimiento del pasado. Es el poder de la inferencia. Y finalmente se termina recurriendo al diario del lunes para explicar lo que se debería haber hecho. Pero a efectos prácticos, se tomaron las decisiones de hoy como si la condición actual fuese análoga a otras anteriores . Este...

La matriz de conversaciones como núcleo de una gestión generativa y regenerativa de las organizaciones

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Muchos modelos y estilos de gestión siguen operando con un supuesto “fordista”: la organización como máquina, la coordinación como flujo de órdenes, y las decisiones como eventos aislados que “bajan” desde un centro de autoridad. Ese paradigma ignora un hecho elemental, verificable en cualquier análisis serio de comportamiento organizacional: la estructura real de una organización no está hecha de organigramas, sino de conversaciones. Pero no de cualquier conversación, sino de una matriz: un entramado dinámico, multicapas, que regula cómo circula la información, cómo se distribuye la energía emocional, cómo se construyen (o erosionan) las confianzas, cómo se activan capacidades y cómo emergen nuevas posibilidades de acción. Cuando concebimos la organización como un sistema vivo, la matriz conversacional es su sistema nervioso. Cuando la pensamos desde un liderazgo integrador, la matriz es el espacio donde las diferencias se puede conectar sin fractura, y donde lo colectivo se puede vol...

Actitud mata aptitud

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En los procesos de contratación, la evidencia suele converger en un principio que se repite casi como una regla empírica: la actitud supera a la aptitud . La afirmación no implica, desde luego, que cualquier persona pueda desempeñar cualquier función únicamente desde la buena voluntad. Pero la formación técnica se adquiere, el carácter, en cambio, constituye un sustrato rígido, difícil de modificar y decisivo en la vida de los equipos. La toxicidad no es un problema menor: es un problema estructural Pocas fuerzas degradan tanto a una organización como la toxicidad interpersonal. Hay individuos —a veces sin intención, otras con plena conciencia— capaces de erosionar la confianza entre los miembros del equipo y contaminar la percepción de lo que es posible construir en común. Y la confianza es uno de los activos más valiosos y frágiles en cualquier proyecto humano. Cuando se fisura, se resiente todo el entramado. Cuando se pierde, arrastra consigo incluso diseños y planes técnicamente i...

¿Debe un líder expresar enojo?

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En el mundo corporativo hemos creado una ficción peligrosa: la del líder siempre equilibrado, neutro, perfectamente controlado. Un maniquí emocional. La realidad es otra. Toda organización es un sistema vivo, y en un sistema vivo las emociones cumplen una función: informan, orientan, regulan. La cuestión no es si un líder puede o debe expresar enojo o frustración, sino para qué lo hace. Hay momentos en los que callar es negligente. Cuando se vulnera un límite ético, cuando un estándar crítico se deteriora, cuando la “normalización de la desviación” anestesia al equipo… un golpe emocional —breve, claro, enfocado— puede ser necesario para reorientar el sistema. No se trata de una descarga personal, sino de marcar un quiebre que la organización necesita percibir. Pero también hay un riesgo real: el enojo usado como válvula de escape. Cuando la emoción del líder se vuelve impredecible, excesiva o frecuente, deja de ordenar y empieza a erosionar la trama conversacional, inhibe la creati...

Cuando el ego conduce, nadie gana

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Gestionar los egos —propio y ajenos— desde un liderazgo integrador En toda conversación el ego está presente. Se sienta a la mesa, aunque no se lo invite. A veces, disfrazado de convicción; otras, de dignidad o de razón. Y es natural que así sea: el ego no es un enemigo que eliminar, sino una estructura necesaria que sostiene nuestra identidad. Pero cuando toma el mando de la conversación, desplaza la búsqueda de sentido por la necesidad de prevalecer. Entonces, ya no se conversa para compartir o resolver, sino para ganar. Y cuando el objetivo es ganar, el conjunto pierde. El ego como estructura necesaria Toda identidad necesita un “centro de gravedad” que le dé coherencia. Eso es el ego: un mecanismo psíquico y social que organiza la percepción, otorga continuidad a la experiencia y permite actuar en el mundo con una mínima sensación de control. El problema no es tener ego, sino quedar atrapados en él. Un liderazgo integrador no busca disolver los egos, sino reconocerlos, legitimarlos...