Los incentivos: entre motor y palo en la rueda
Toda organización es, en el fondo, un sistema de voluntades coordinadas. No sólo de recursos. No sólo de procesos. No sólo de información. Mucho menos de organigramas. Fundamentalmente, de voluntades. Y la pregunta inevitable entonces es: ¿qué mueve a esas voluntades? La respuesta inmediata surge simple: “los incentivos”. Pero ese concepto —tan usado como mal entendido— es apenas la superficie de un fenómeno mucho más profundo: la arquitectura motivacional de las personas. ¿Qué son, en realidad, los incentivos? La economía clásica los concibió como recompensas o castigos que modifican conductas. Desde esa óptica, una comisión incrementa ventas, y una multa reduce infracciones. El supuesto implícito es conductual: las personas responden racionalmente a estímulos externos. Casi pavloviano . Sin embargo, la psicología motivacional muestra que el fenómeno es más complejo. La teoría de la autodeterminación de Edward Deci y Richard Ryan distingue entre motivación extrínseca (impulsada ...