Liderar para hacer gobernable la complejidad
¿Cuál es el propósito del liderazgo? ¿Se trata de mandar, imponer dirección, corregir desvíos y asegurar resultados? Esa perspectiva pertenece todavía a una imaginación mecánica de la organización. Y una organización no es una máquina. Es un sistema vivo: una trama de conversaciones, tensiones, aprendizajes, incentivos, creencias, hábitos, expectativas y relaciones de confianza o desconfianza. Pensarla de otro modo conduce, casi inevitablemente, a errores de diagnóstico y de conducción. Siendo así, entonces, el propósito del liderazgo no puede reducirse al control. Su propósito es más complejo y, al mismo tiempo, más preciso: se trata de reducir la complejidad de forma suficiente para volver posible la acción colectiva , alinear voluntades y recursos en torno de un propósito, y preservar las condiciones para que el sistema aprenda sin desintegrarse. Al liderar no se debiera ocupar el centro de la escena, sino operar volviendo habitable la complejidad cotidiana para que un grupo humano ...