Liderar con la puerta abierta
El concepto de “libertad” falla cuando intenta describir la complejidad de lo que vivimos. No existe como absoluto. Nuestra libertad cotidiana está constreñida por los miedos que evitamos nombrar, por lo que desconocemos, por lo que creemos, por los sesgos que nos programan sin pedir permiso, por los valores y la ética –en general y afortunadamente-, por el contexto cultural, social y familiar al que pertenecemos, por las limitaciones físicas y materiales. Cada persona habita un sistema de contenciones y determinantes invisibles. Algo así como una jaula con barrotes –más o menos- flexibles. Esas paredes nos protegen del entorno y, al mismo tiempo, son un límite a nuestro crecimiento y expansión. Las organizaciones no son distintas. En las empresas y equipos se crean conscientemente y emergen orgánicamente estructuras que permiten y condicionan la convivencia: definen prioridades, asignan roles, marcan lo posible dentro del perímetro. Son mecanismos de coordinación y también de contenci...